Qué es y cómo controlar una crisis hipertensiva

La tensión o bien conocida además como presión arterial, es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias, por ello constituye un indicador fundamental para contar con una buen salud.

Por tanto, la crisis hipertensiva se define como una situación de urgencia médica en la que hay una elevación aguda de la presión arterial que puede causar daño en órganos importantes.

Sin bien la hipertensión no da síntomas, también es es cierto que a largo plazo puede dañar órganos como los riñones o el corazón. Por tanto, su tratamiento y control es imprescindible. De manera que es la enfermedad crónica más frecuente en los países occidentales. 

La crisis hipertensiva se diferencia de la hipertensión dado que es una manifestación muy poco recurrente de la hipertensión arterial (alrededor de 1% de los pacientes hipertensos).

Según diferentes sociedades médicas se establecen como cifras de criterio para definir la crisis hipertensiva unas cifras de presión arterial sistólica (PAs) igual o por encima de 180 mmHg y de presión arterial diastólica (PAd) igual o superior a 120 mmHg. 

Además de la determinación de estas cifras es necesario que exista riesgo de lesiones orgánicas graves.

1) Tipos de crisis hipertensivas y cómo tratarlas:

Emergencia hipertensiva:

Situación muy grave, requiere tratamiento hospitalario. Hay una elevación aguda de las cifras de PA que se acompaña de posibles alteraciones irreversibles en órganos vitales (riñón, corazón, cerebro). Precisan de tratamiento urgente para el descenso progresivo de las cifras de presión arterial mediante fármacos endovenosos.

Urgencia hipertensiva:

No hay riesgo vital. Se pueden tratar de forma ambulatoria. Hay una elevación aguda de la PA en un paciente asintomático con síntomas inespecíficos que permite un tratamiento médico oral.

Básicamente las diferencias entre urgencias y emergencias hipertensivas radican en la existencia o no de riesgo vital por afectación de órganos diana, más que por las cifras de presión arterial.

Las causas de crisis hipertensivas son múltiples incluyen fármacos, enfermedades neurológicas (hemorragia craneal), traumatismos, enfermedades vasculares (aneurisma de aorta), enfermedades cardíacas (síndrome coronario), embarazo (eclampsia), tumores (feocromocitoma), entre otras.

2) Síntomas de la crisis hipertensiva

Pueden aparecer síntomas inespecíficos como mareos, dolor de cabeza, malestar u otros más alarmantes como síntomas visuales, confusión,  dolor torácico o ahogo. Se recomienda acudir a un centro médico para valoración ante la aparición de cualquier nuevo síntoma en un paciente hipertenso.

3) Diagnóstico de la crisis hipertensiva

El diagnóstico tiene como objetivo establecer si existe una verdadera crisis hipertensiva y de qué tipo (urgencia o emergencia) para actuar en consecuencia.

  • Comprobar las cifras de presión arterial. Medirlas de forma repetida y en condiciones idóneas.
  • Interrogatorio médico para conocer los síntomas.
  • Identificar las posibles causas desencadenantes.
  • Examen físico detallado para establecer si existe afectación de los órganos diana, por ejemplo, taquicardia, ahogo (corazón), alteración del nivel de conciencia (cerebro), hemorragias (ojo), retención de líquido o disminución de la orina (riñón).
  • Puede requerirse exploraciones como un electrocardiograma, una gasometría o una radiografía de
    tórax ante la aparición de síntomas específicos.

4) Tratamiento de la crisis hipertensiva

El tratamiento de la crisis hipertensiva se divide entre las medidas generales y el tratamiento específico.

Las medidas generales para tratar esta enfermedad son:

  • Reposo en un lugar tranquilo
  • Valorar sedación con algún fármaco
  • En caso de emergencia hipertensiva: poner una vía endovenosa.
  • En caso de emergencia hipertensiva: traslado a servicio de urgencias por la posible gravedad/compromiso vital.

5) El tratamiento específico de la crisis hipertensiva tiene las siguientes características:

Se basa en la administración de fármacos hipotensores que, según el caso (emergencia o urgencia), se deben individualizar. 

El objetivo del tratamiento de las urgencias hipertensivas es conseguir una disminución gradual de las cifras de presión arterial (al menos un 20% de las cifras basales) hasta conseguir unas cifras seguras.

Existen un gran número de fármacos hipotensores disponibles, que se pueden administrar por vía intravenosa, vía sublingual o vía oral siempre bajo control y vigilancia médica.

En las emergencias hipertensivas la vía de elección de administración de los fármacos es la endovenosa. 

Estos pacientes necesitan ingreso hospitalario y monitorización de frecuencia cardíaca, diuresis, oxígeno y presión arterial.

Finalmente una historia clínica enfatizando si el paciente tiene hipertensión arterial crónica, control previo de la enfermedad, si se conocen los medicamentos que ingiere y el apego a los mismos. La exploración física debe incluir el fondo de ojo, toma de la presión arterial en ambos brazos y palpación de pulsos arteriales en las extremidades.

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Referencias:

«Quierocuidarme, (2018). Crisis hipertensiva. Consultado de https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-todos/crisis-hipertensiva«

«Goredforwomen, (2020). Cómo controlar la presión arterial durante la crisis del coronavirus. Consultado de https://www.goredforwomen.org/es/coronavirus/coronavirus-covid-19-resources/keeping-a-lid-on-blood-pressure-during-the-coronavirus-crisis«


«Recuerda consultar siempre a tu médico, no te automediques»

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