Obesidad y probióticos

Obesidad y probióticos

La obesidad es una enfermedad inflamatoria, crónica, recurrente, progresiva y de etiología multifactorial, que afecta a más 650 millones de personas en el mundo. En Chile, el crecimiento económico, la urbanización y la globalización han modificado profundamente el modo de vivir de la población lo que ha favorecido un ambiente obesogénico. De hecho, en las últimas cuatro décadas el IMC promedio de la población adulta chilena ha incrementado de 24,2 a 28,1 kg/m2 y de 24,8 a 29,4 kg/m2 en hombres y mujeres, respectivamente y, además, según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 (ENS 2016-2017) evidenció que el 74% de la población mayor de 15 años presenta exceso de peso corporal.

El aumento de los ingresos económicos de la población ha producido un cambio en la disponibilidad y consumo de alimentos dirigiéndolos hacia un patrón de dieta tipo occidental, con predominio de alimentos procesados, caracterizados por sus altos aportes en azúcares refinados, sodio, grasas saturadas y un menor consumo de leguminosas, frutas y verduras.

La obesidad es un importante problema de salud pública, ya que está relacionada con varias enfermedades crónicas, incluyendo diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipemia, enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otras. Conociendo así, la obesidad como una enfermedad y conociendo sus principales desencadenantes, nos queda buscar todas las opciones que disponemos para mejorar las graves cifras que tenemos a nivel nacional.

Probióticos y microbiota ¿es saludable para La obesidad?

Los probióticos han sido definidos por la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “microorganismos vivos que proporcionan un beneficio a la salud del hospedador cuando son ingeridos en las cantidades adecuadas”

En cambio, el microbiota intestinal se define como el conjunto de comunidades de microorganismos vivos que colonizan el intestino. Juntamente con las estructuras propias del tubo digestivo, la microbiota intestinal contribuye de modo importante a las dos funciones principales del tracto gastrointestinal: la nutrición, por la digestión y absorción de nutrientes; y la defensa, por desarrollo de sistemas de prevención y rechazo de posibles agresiones desde el mundo exterior.

Recientemente, la microbiota intestinal se considera uno de los nuevos factores que participan en la obesidad y los trastornos metabólicos asociados. Las especies de probióticos más utilizadas y conocidas son Bifidobacterium y Lactobacillus, las cuales habitan en el colon humano, realizando acciones como la modulación de la microbiota, las respuestas inmunogénicas y la producción de antibióticos naturales con amplio espectro de actividad, hasta hace poco se conocían únicamente por estos roles, pero ahora, se ha demostrado que también influyen en la obesidad.

Probióticos para evitar la obesidad

El mecanismo por el cual se relacionan los lactobacilos con el almacenamiento de grasa es por la inducción de la proteína FIAF (factor adiposo inducido por ayuno). En un estudio, se observó que la ingesta de suplementos con Lactobacillus favorece la expresión de FIAF en células epiteliales intestinales y consecuentemente disminuye el porcentaje de grasa corporal.

Las bacterias intestinales controlan la producción de la proteína FIAF, la cual, induce la utilización del tejido adiposo en lugar de otras calorías durante los momentos de inanición. Por lo tanto, la supresión de FIAF estimula el almacenamiento de grasa en el cuerpo, mientras que el aumento de FIAF promueve la delgadez.

También se ha sugerido en otros estudios la suplementación con la cepa L. reuteri 263, debido que se ha visto que reduce significativamente la obesidad derivada de la dieta de alta energía. Esta cepa mejoró las características de la obesidad disminuyendo los factores de proinflamación y aumentando las enzimas antioxidantes en el suero. Se concluyó que un suplemento diario de L. reuteri 263 puede ser una forma viable de terapia de la obesidad.

Finalmente, en modelos animales, las modificaciones de la microbiota intestinal inducidas por probióticos han conducido a una mejora del proceso inflamatorio en paralelo a la mejora de la sensibilidad a la insulina (relacionada directamente con la aparición de diabetes tipo 2) y disminución de la adiposidad, así como de marcadores de riesgo cardiovascular.

Cada vez hay mayor evidencia sobre el hecho de que la microbiota intestinal puede ejercer un alto impacto sobre el estado nutricional y la salud del hospedador, a través de la modulación neuroinmunoendocrina, es por eso que le sugerimos aumentar su consumo diario de probióticos. Además de evitar la obesidad, mejorará su inmunidad y salud gastrointestinal.


Referencias Bibliográficas:


«Recuerda consultar siempre a tu médico, no te automediques»

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