El efecto rebote: Los secretos de las dietas pre-decembrinas

Todas las personas en alguna etapa de nuestras vidas hemos escuchado de las dietas pre-decembrinas, como un factor estético y no nutricional. Este proceso de perder peso aceleradamente como una especie de meta culposa para salir bien en las fotos familiares al final de cada año, tiene efectos considerables en nuestro organismo, y se trata del “efecto rebote”.

Hoy la ciencia ha comprobado que la pérdida rápida y desproporcionada de peso ocasiona un trastorno metabólico que, por diseño natural y para brindarnos protección, actúa gastando mucha menos cantidad de calorías para evitar una descompensación del cuerpo.

Pero ¿Qué sucede en nuestro organismo al perder peso tan repentinamente?

El efecto rebote como consecuencia

La primera consecuencia de drasticidad de las dietas es que si el metabolismo basal (valor mínimo de energía que utiliza el cuerpo para cumplir con funciones básicas) y la producción de leptina (hormona que regula la saciedad) disminuyen mucho con la pérdida de peso, no subirá hasta sus niveles normales a medida que se va ganando peso.

Por tanto, el panorama de nuestro cuerpo está muy bien pronosticado: según la ingesta de kilocalorías estas serán mejor almacenadas en nuestro cuerpo, por tener un metabolismo más lento, y la saciedad será menor.

La consecuencia en ocasiones es irreversible combinado con otros factores hereditarios y adoptados durante nuestra vida. El cuerpo ganará mayor peso antes de continuar con la dieta y fácilmente se engordará parte de lo rebajado.

En otros escenarios, no solamente se recupera sino que se gana más peso del que se tenía. El error está en la velocidad a la que se hace la dieta y de qué manera, dado que no existe oportunidad para que el cuerpo se adapta a las condiciones a la que está siendo sometido.

Las conclusiones de los estudios realizados indican que subir y bajar de peso súbitamente tiene graves secuelas, porque hasta podría ocasionar un accidente cerebrovascular.

El tiempo y el efecto rebote


En ese sentido, un punto importante de las dietas que no se toma en cuenta es el tiempo. Se requiere planificación nutricional acorde con nuestras necesidades metabólicas, hábitos e incluso la actividad física. Regular constantemente nuestro peso es una actividad saludable.

Y desde otro punto de vista, la única variable que está a nuestro alcance de controlar en esta «ecuación» llamada nutrición: es el estilo de vida que llevamos. En resumidas cuentas, cómo y qué comemos, más la actividad física que hagamos, determinará el funcionamiento de nuestro metabolismo.

Una dieta planificada, o un proceso para adelgazar que no sea prolongado en el tiempo, y que no permita una adherencia, tendrá consecuencias pobres o negativas. El denominado efecto rebote es el primero, pero no es la única consecuencia devastadora, como bien hemos abordado.

Lo más saludable es adaptar nuestra vida a objetivos a largo plazo, cuya meta debe tener un efecto duradero más allá de adelgazar para obtener interacciones en redes sociales.

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Referencias:

«Infobae, (2015). 7 claves para evitar el «efecto rebote» tras bajar de peso. Consultado de https://www.infobae.com/2015/12/01/1773354-7-claves-evitar-el-efecto-rebote-bajar-peso/«

«Alimmenta dietistas-nutricionistas, (2013). 10 consejos para evitar el efecto rebote. Consultado de https://www.dietistasnutricionistas.es/10-consejos-para-evitar-el-efecto-rebote/«


«Recuerda consultar siempre a tu médico, no te automediques»

Adriana González
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